El Amor en los tiempos del Cólera

“En adelanto van estos lugares,

ya tienen su diosa coronada”

¡Qué maravilloso tributo al español caribe! Y al vallenato.

Esta obra está escrita en un perfecto español autóctono en el que cada palabra, giro, expresión van llevando de manera fluida al lector por la historia que plantea. Empiezo por exaltar lo estilístico porque desde un primer momento la escritura de la obra te atrapa y te transporta al caribe colombiano por ciénagas, caminos de herradura, barcos de vapor por el Magdalena; todo a través de un cristal de nostalgia.

El amor se desarrolla como una enfermedad crónica, a la manera del cólera, en Florentino. Desde su primer encuentro con su ‘Diosa coronada’ Florentino siente en lo profundo la desesperación de amar, la ilusión de ser aceptado, la desilusión del rechazo y la obstinación de quien tiene la convicción de lograr en algún momento su cometido, si es perseverante. Bien podría resumirse la vida de un hombre por los sentimientos que le causa su razón de vivir.

El amor en los tiempos del cólera

Pero esta obra no habla de la vida de un hombre, es una suerte de diálogo sobre el amor y sus múltiples manifestaciones. Así como abarca de una forma magistral el vergonzante respeto de los recién casados, el amor fraternal de los cónyuges, las pequeñas rencillas que pueden llegar a convenirse en verdaderas batallas campales y la estabilidad emocional y física del matrimonio; abarca también el espectro de amores sin ataduras, viudas liberadas, esposas infieles, solteras libidinosas, romances de barco, caza silenciosa de sexo.

El lector es testigo de la vida en otro tiempo, de su rigidez social y la importancia del honor personal y familiar; los personajes están encarcelados en su tiempo, sufren las limitaciones y prejuicios de la época, cosa que le agrega emoción especial a las misiones de amor.

Para finalizar esta entrada debo recordar a Fermina Daza, una mujer con voluntad de acero que enfrentó a la vida desde muy pequeña: Regentó su casa luego del destierro de su tía materna, mantuvo en funcionamiento las pocas pertenencias de su padre que iban disminuyendo con el tiempo, fue señora de su propia casa a pesar de su marido y luego a a pesar de su ausencia, en una sola palabra, una mujer de armas tomar.

Aprovecho esta mención para dejarles la canción que inspiró está historia: La Diosa Coronada.

Hasta el próximo sábado.

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