Adiós a las armas

Esta semana ocurrió un acontecimiento histórico en Colombia, la guerrilla marxista de las Farc entregó sus armas como parte del proceso de paz que desarrollan con el gobierno. En buena parte de los medios de comunicación las noticias sobre el hecho titularon “Adiós a las armas”, como no puedo estar ajeno a este suceso, el libro de este sábado es ese que inspiró los titulares de esta semana.

Adiós a las armas nos transporta a las fangosas trincheras de la Primera Guerra Mundial. Seguimos la historia de un soldado que sufre las penurias de la guerra, que ve morir a sus amigos, que siente con terror caer morteros sobre el búnker en el que se refugia, sentimos, junto a él, el zumbido tenebroso de las balas rasantes.

Pero esta obra no es el amasijo de sangre, sudor y lágrimas a los que Hollywood nos tiene acostumbrados; sin llegar a ser romántica, la obra nos lleva por los acontecimientos de un hombre común que se encuentra en el horror de los horrores, nada más. No honda en detalles cruentos o en cabilaciones innecesarias, es precisa en su narración.

Un detalle interesante, que por lo general pone por encima del cine a la literatura, es poder conocer los pensamientos del protagonista; los pensamientos del personaje nos van llevando, son un breve escolio a la historia principal que se desarrolla tras bambalinas, y es que ¿Quién puede evitar reflexionar sobre la vida cuando la muerte le ronda de cerca?

Adiós a las armas

Nuestro personaje es un ser sensible, nos recuerda que, aun en medio de la guerra somos humanos. Es un luchador aguerrido que busca salvar la vida de sus compañeros para que puedan volver al frente, lo que se traduce en matar enemigos; pero, al mismo tiempo, es un hombre que huye de la violencia, que busca un lugar de paz donde ser feliz, donde encontrar la esperanza que hace camino en su corazón.

Quién diría que en una historia de guerra se puede encontrar un relato de amor fascinante, real, lleno de esperanza y futuro. El romance en esta novela es una contraparte luminosa a la oscuridad que representa el conflicto. El amor es, a fin de cuentas, el que lleva al personaje a querer escapar de la masacre, buscar un refugio donde vivir una vida sosegada, un futuro mejor.

Quiero entender los acontecimiento del presente a la manera de esta obra, quienes hoy le dicen adiós a las armas lo hacen con la esperanza de una vida mejor, de un futuro esperanzador y al lado de quienes aman. Los horrores de la guerra, cometidos y sufridos por ellos, los han terminado por cansar. Es hora de buscar otros rumbos.

Nota: Detalles de la obra que omití hubiesen enriquecido mucho más la reflexión, sin embargo, no es mi intención resumir la obra sino dar un abrebocas y un comentario sobre ella. Respetuoso de la experiencia de otros lectores prefiero dejar escapar sutilezas a acaparar en una pequeña entrada detalles que se disfrutan mejor en su lectura.

Hasta el próximo sábado.

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