Siddhartha

Siddhartha nos propone un viaje por la India y por el interior de nuestro propio pensamiento; un recorrido en el que el lector puede detenerse, bien en las complejas relaciones sociales y religiosas de la India, bien en las profundidades del pensamiento, la praxis y contemplación del budismo o en ambas al mismo tiempo, pues esta novela a la vez que nos da una detallada experiencia de la realidad que rodea al personaje, también nos propone acompañar la evolución espiritual de un hombre en búsqueda constante de la verdad, un aventurero de la revelación.

Es común a las religiones indias la figura del gurú, ya sea según la tradición hindú, sij o budista; sin embargo, esta versión de Siddharta no nos muestra a un hombre sobrenatural y conocedor absoluto de la verdad, sino que nos muestra, a un joven hijo de sacerdote a quien la verdad de los brahmanes se queda corta y decide emprender junto a su amigo la misión de encontrar la unidad, la pefección; un hombre de mediana edad que atraviesa su samsara de la mano de una mujer a quien ama y con quien experimenta el gozo de la sexualidad, el apego del amor y el poder que da el dinero y el éxito; finalmente, un hombre anciano en retiro que comparte su vida con un semejante y que encuentra la revelación sin proponérselo.

Siddhartha

En resumen, el camino de un hombre que busca encontrar la revelación. He enfatizado en la humanidad de Siddhartha a lo largo de la entrada porque esta obra es esencialmente humana, no tienen cabida en ella elementos sobrenaturales canónicos del budismo como lo puede ser el nacimiento mágico de Siddhartha con elefante blanco y montaña de oro. No, esta es una historia de vida, una historia de apego y desprendimiento, de comienzos y finales, de riqueza y pobreza.

Una decisión interesante del autor, según mi forma de entender la narración, es la de dividir en dos partes el hombre histórico de Siddhartha Gautama Buda: En un momento en medio de la historia Siddhartha se encuentra con el Buda Gotama (Gautama) quien ya ha alcanzado la perfección y acoge bajo su dirección a un grupo de monjes a quienes lleva por una senda hacia la verdad. Siddhartha no encuentra la verdad en él y continúa su camino, como ya hemos visto, a través del samsara y de la vida retirada, hasta alcanzar el nirvana. A mi forma de ver, esta es una división pedagógica en la que, en un primer momento, el alma, el pensamiento de nuestro personaje encuentra el nirvana, mientras su cuerpo, sus sensaciones no logran hallar la verdad que tanto ansía; de esta manera, el autor pudiera estar indicando que la senda de la iluminación no se alcanza de una sola forma o una sola vez en el tiempo. O puede que, quizás, Gotama sea solo un Buda anterior a Siddhartha.

La lectura de este libro invita a la reflexión sobre la propia vida, las decisiones que se toman, el miedo o la valentía para descubrir lo que hay más allá de lo conocido. Desde su publicación hasta nuestro días esta obra ha hecho eco de los deseos y preguntas más profundas de las jóvenes generaciones, y es que ¿Quién puede negarse al deseo de alcanzar la iluminación?

Una recomendación para quienes piensan leer este libro, háganse con un buen diccionario de términos budistas-hinduistas, les será de mucha utilidad y les ayudará a comprender más fácilmente el complejo pensamiento religioso de esta región.

Los dejo con un película que guarda cierto paralelismo con la historia de Buda y es un complemento perfecto para esta lectura, es del año 2001, pero vale la pena verla: Samsara.

 

Hasta el próximo sábado.

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