El General en su laberinto

El 20 de julio celebramos en Colombia el Grito de Independencia, el germen que dio paso a una serie de revueltas que pusieron fin a la colonia en este país. La independencia de España fue un hecho paulatino, lleno de retrocesos y avances en el que destaca una figura emblemática: Simón Bolívar. Aunque Bolívar no participó en los hechos del Grito, quizá la efervescencia patria me hizo recordar a este prócer.

Poco héroes han sido tan manoseados a diestra y siniestra como Bolívar, su efigie se pierde entre la hagiografía escrita en su nombre, a veces se le considera un prohombre lleno de valores inalcanzables, a veces un soñador empedernido, a veces un dictador, a veces una figura quijotesca. La característica del libro que nos incube hoy es presentarnos a un hombre real, lleno de contradicciones, enfermo y relegado al olvido de sus compatriotas, un hecho que lo atormenta por ser él una figura de alto perfil en la independencia.

La historia se desarrolla en el último viaje que emprende desde Santa Fe hacia el puerto de Cartagena donde quiere embarcarse al exilio en Europa. En la narración abunda la nostalgia, el derrotismo; el autor aprovecha el marco histórico para debatir en torno a sucesos importantes que aun hoy causan escozor en algunas regiones, como el fusilamiento del Almirante Padilla, un prócer pardo ejecutado por Bolívar. Desarrolla de forma honda sus ideas más conocidas como el proyecto de unión latinoamericana o sus opciones políticas cercanas a Inglaterra. Peca, a mi forma de ver, por tratar de ser una justificación a su figura histórica. Lo presenta como un joven anciano (valga el oxímoron) que huye incomprendido.

El General en su laberinto

En su tiempo el libro causó gran controversia entre los lectores de los países latinoamericanos libertados por Bolívar. Lejos de la visión canónica que se tiene del Libertador, en este relato Bolívar marcha derrotado hacia la muerte. Este es el ocaso de un hombre que cabalgó por media América llevando la libertad en su espada; el hombre que marcha hacia Cartagena está enfermo, demacrado, cansado, desesperanzado, lleva en unos cuantos baúles toda su existencia, los restos de la gloriosa campaña libertadora. Se le va la vida tratando de unir territorios que no quieren estar unidos, apagando sublevaciones en sitios remotos, evitando que sus compatriotas lo maten en una emboscada, huyendo del odio.

La muerte encuentra a Bolívar en San Pedro Alejandrino, cerca de Santa Marta, su estado de salud no le deja avanzar en su travesía, . Muere en absoluta pobreza,rodeado de unos pocos hombres de confianza. Nada queda del gran guerrero que luchó en Ayacucho. El General queda solo en su laberinto de sueños, proyectos y batallas.

Fechas como estas me hacen pensar en los personajes que nos han configurado como nación, en sus historias humanas, alejadas de la irrealidad que suele rodear a los héroes. En este caso, a mi parecer, la literatura reivindica al hombre real, lo pone en contexto y ayuda a una mejor comprensión del devenir histórico que nos ha traído hasta acá. Al fin y al cabo la historia fue hecha por hombres y mujeres de carne y hueso.

Hasta el próximo sábado.

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